En medio del escenario actual que estamos experimentando con la nueva pandemia de coronavirus, nos enfrentamos a varios análisis que nos invitan a reflexionar sobre nuestras actitudes y el impacto que tienen en la sociedad.

Para ponerlo en contexto, solo mire los números de aislamiento social en Latinoamérica, la medida principal para contener la propagación del coronavirus y evitar un colapso del sistema de salud.

Según el informe de movilidad de Google, Brasil tiene los peores indicadores de la región, según datos de teléfonos celulares de personas anónimas. La residencia en hogares tiene su tasa de crecimiento más alta en Panamá (45%). Casi tres veces menos que eso, Brasil aumentó un 16%, la segunda tasa más baja de la región. En Argentina, creció 27%, y en Chile, 26%. Es decir, aunque conscientes de que es correcto quedarse en casa, con las debidas excepciones, muchas personas no cumplen con la recomendación.

Para tratar de explicar, la abogada Ana Amelia Abreu, Oficial de Compliance Regional en thyssenkrupp Elevadores, establece un paralelismo entre Covid-19 y los programas de compliance de las compañías, un área que reúne un conjunto de normas legales que deben cumplirse. “Como en la pandemia, en el área de compliance debemos hacer lo correcto para que la comunidad tenga éxito, pero no siempre es tan simple, ya que tenemos muchos comportamientos ubicados en áreas grises que pueden generar dudas sobre cuál es la actitud correcta”, dice.

Esto es lo que sucede cuando, por ejemplo, los niños se juntan para jugar en el condominio, a pesar de la determinación municipal de cerrar las áreas comunes. Es fácil encontrar varias razones para esta actitud, ya que no es fácil mantener a los niños en casa. Lo mismo es cierto para el compliance en general. ¿Cuántas veces hemos escuchado? “Todo el mundo lo hace así”, “hemos estado haciendo esto durante tanto tiempo y nunca ha sido un problema”, “es solo por el bien de la empresa”, ¿si no lo hacemos, estamos fuera del negocio? No es sencillo estar en condiciones de decir que tenemos que cumplir con la ley, a pesar de todas las dificultades.

Para superar este impasse, algunas soluciones tienden a tener efecto. Primero, para mostrarle claramente a la sociedad que, al comprometerse con un patrón de comportamiento indicado, todos ganan, es decir, enfocándose en el resultado a alcanzar. Y, en segundo lugar, para garantizar que se apliquen sanciones a quienes no cumplan con lo determinado, en otras palabras, cero tolerancias.

La imposición de multas en algunos países para aquellos que no cumplieron con las medidas de bloqueo, por ejemplo, tuvo un efecto en las tarifas de membresía, lo que demuestra que la imposición de sanciones es un recurso a menudo necesario, cuando es para todos y con total transparencia. La misma regla se aplica a la práctica de actos ilegales, que testifican contra la comunidad, para la satisfacción de intereses personales. Si no ve el riesgo que puede sufrir, las posibilidades de que un individuo actúe fuera de la regla aumenta proporcionalmente.

Frente a tantas preguntas que podemos hacernos, a partir de estas declaraciones, el gran desafío, tal vez, según el especialista, es asegurar que las personas tomen las actitudes correctas, incluso cuando nadie está mirando.

“En compliance, tenemos la prueba de ‘tapa de periódico’, que creo que también es aplicable a los comportamientos en tiempos de pandemia. La prueba es simple: si lo que estoy haciendo estuviera en la portada de las noticias mañana, ¿estaría orgulloso o avergonzado? Muchas dudas se disipan con este cuestionamiento”.

Ana Amelia Abreu, Oficial de Compliance Regional thyssenkrupp Elevadores.

Ana Amelia Abreu, Oficial de Compliance Regional thyssenkrupp Elevadores.

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